Contemplar otra vez su cara le quebró por dentro, de arriba a abajo. Necesitaba desintoxicarse, y tenía que hacerlo ya. Pero solo habían tres lunas desde aquella última, desde que decidieron vivir sus vidas por caminos separados. Nada más tomar su rumbo, supo que entre su senda y la de ella había más de una vida de abismo. "Eramos distintos imposibles". Tan diferentes, tan dados al cambio. Y sin embargo, habían encajado a la perfección. "Un futuro menos claro". Hasta que todo se truncó con un golpe seco, antes de que pudiera darse cuenta, la tormenta había provocado un rayo, que con un grandioso estruendo, cayó entre ambos corazones. Aceptó la situación sin más, quizás con esperanza, motivado porque tal vez algún día no muy lejano se unieran de nuevo sus caminos. Pero acabó fallándole. Y hoy tiene la certeza de que eso no ocurrirá... y de que aquel abrazo que le debía y aquel beso que quiso darle se quedaron atrás. Hoy él echa de menos sus labios, y ella... Ella le observa con una mirada triste desde el resquicio de su alma. Una mirada que no olvidará con facilidad. A menos que suceda lo improbable. A menos que todo se de la vuelta. A menos que suceda eso que tanto añora:
Un milagro.

2 susurro(s)...:
Es una pena que no existan los... milagros.
Cierto.
Publicar un comentario en la entrada