"Existen derrotas, pero nadie está a salvo de ellas. Por eso es mejor perder algunos combates en la lucha por nuestros sueños que ser derrotados sin siquiera saber por qué se está luchando."
Paulo Coelho

13 de octubre de 2010

¿Proyecto fallido?


     De nuevo retomaron mi proyecto. Las grietas por la humedad fueron sellándose, muy poco a poco, pero sin pausa. El mar retrocedió y las olas dejaron de golpear bruscamente contra los escalones. Cambiaron la puerta, las ventanas hechas añicos y los desperdicios de más de novecientos días de experiencias, besos y tristeza. Barrieron el suelo, cambiaron las moquetas sucias, tantas veces pisadas, siempre tropezando en el mismo pliegue, que entonces desapareció. Los muebles se restauraron con renovada esperanza y se cambió la rústica y aburrida madera de pino por extensas baldas de madera fina de roble, esmaltada en blanco; más ligera, más vivaz, más colorida y más práctica que antes.

     Las sábanas, a cuyo olor ya me había acostumbrado a mi pesar, se guardaron en un cajón tras su largo uso, y unas nuevas, con un olor más fresco y salvaje, ocuparon su lugar. En la chimenea, ardió como nunca una llama anaranjada, que enseguida perdió su función térmica: llegaba el verano. El mejor verano de toda mi vida.

     Pero como todo, el entusiasmo de un hogar nuevo pasa, y pronto descubrí, que quien rápido construye, rápido derrumba. Esta vez fue una colilla mal apagada o un brasero a destiempo lo que incendió la sala de estar del segundo piso, la de la confianza. El fuego destructor acabó con el de la pasión de la cama de sábanas afrutadas, que apenas si me había dado tiempo a disfrutar; y los buenos momentos se convirtieron en cenizas. El baño donde una vez jugamos a ser duendes de agua, enredados en el suelo, chisporroteaba ahora como el último reducto superior en desaparecer.

     Yo me encuentro abajo, con un calor abrasador y el humo picándome en los ojos. Aún así, intento encender el fuego del hogar, pero no hay cerillas para recuperar lo perdido. Observo a mi alrededor… En la moqueta se ha vuelto a formar ese pliegue… Solo tengo dos salidas: la delantera conduce a la playa, y la trasera a un extenso bosque. Pero no puedo correr ahora. Miro hacia el techo y no paro de preguntarme, una y otra vez, cuando se extinguirán las malditas llamas, o, por el contrario, cuando terminará de derrumbarse este techo que tan resistente parecía sobre mi pobre corazón.

1 susurro(s)...:

tamariru dijo...

Hagas lo que hagas, recuerda siempre que cada uno tiene su propia forma de ser feliz. Y tú tienes que aprovechar esta etapa de la vida para descubrir la tuya. Equivocarse no es malo. Lo malo es no saber cómo rectificar.
You'll Never Gonna Be Alone

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