Jamás entendí nada.
La vida es muy larga, y da muchas, muchísimas vueltas. Estoy cansado de siempre la misma espiral. Caes, te levantas, flotas y vuelves a caer, como un maldito títere. Te duele, te rompes, te matas, te matan y, con suerte vuelven a sujetarte unos hilos de los que pende toda tu existencia. Dependes de alguien y vives por y para ello. A veces me pregunto si de verdad yo quiero eso…
¿Sabes? Desde que me di cuenta de todo esto, mantengo a mis marionetas colgadas de la pared, esperando que algún día puedan decidir por cuenta propia que quieren ser felices y libres. Hasta entonces, el libre soy yo, y no quiero atarme, me da pereza. ¿Entiendes? No quiero pender de miradas, no quiero pender de momentos que se perderán, no quiero pender de dos palabras estúpidas que dan más ruido que valen.
No por ahora. Basta por hoy. Esperaré un buen momento… Y entonces volveré a convertirme en titiritero. Y a hacer bailar mis polichinelas y arlequines al mismo ritmo que me dicten mis latidos. Porque entonces sabré con certeza qué es lo que quiero, y si necesito que los hilos se me enreden en los pies o que mis alas dejen de ser de papel. Esperaré a que decidas si quieres jugar con mis marionetas...
Lo cierto es que nunca conseguí entender nada, y para cuando logré hacerlo, era demasiado tarde…


2 susurro(s)...:
Creo Tamara.. que no has entendido el significado del texto..
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